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viernes, 22 de marzo de 2019
El precio de mercado de la vivienda se sitúa por debajo de los valores catastrales

La revalorización catastral llevada a cabo el pasado año por la Gerencia del Catastro en la capital, que ha supuesto un incremento medio del valor de los inmuebles del 10 por ciento, muy superior no obstante en zonas como el Casco Antiguo, las pedanías o Fuente del Oro, donde se habla de subidas por encima del 30 por ciento, no se ajusta al precio que la mayoría de las viviendas tienen en el mercado, al ofertarse muchas de ellas incluso por debajo de su valor catastral cuando hasta antes de la crisis económica la tónica era que se vendieran aproximadamente al doble de este valor.

Así lo confirman las inmobiliarias consultadas por Las Noticias, donde apuntan que los precios llevan prácticamente estancados desde el inicio de la crisis, en general muy por debajo de su precio original debido, entre otras razones, a que en Cuenca hay ahora mismo más oferta que demanda (los datos ofrecidos por el Ayuntamiento hablan de 5.000 viviendas vacías y otras 5.000 que son segunda residencia) y tanto la situación económica de muchos conquenses como la dificultad de acceder a un préstamo, a lo que hay que unir la escasa llegada de nuevos habitantes fruto de la falta de empleo, ni siquiera hacen prever que la situación remonte en el medio plazo. 

 “Aunque tradicionalmente las viviendas estaban valoradas por debajo de su valor de mercado, ahora casi ninguna se vende por su valor fiscal, sino muy por debajo”, advierte Pedro Romero Sequí, de la inmobiliaria Eurolar.

Esto está haciendo, advierte, que el Ministerio de Hacienda controle muchas de estas ventas que se producen a precio inferior del señalado.

“Se disparan las alarmas y hacen una investigación paralela, para cerciorarse de que se han vendido por eso y no se ha mentido. Pero si se demuestra no hay nada que temer”, cuenta, aunque se trata de un proceso que lleva sus trámites de presentación de documentos.

Sí que hay también clientes que no se animan a vender su vivienda por debajo del valor catastral y fiscal, pero su recelo puede conducirles a tener que seguir manteniendo el inmueble en propiedad. “Tenemos pisos que llevan ofertándose más de seis años. Hay muchos inmuebles que, si no bajan, no van a venderse nunca”, advierte Sequí.

EN LA PROVINCIA, IGUALY esto es algo que no solo ocurre en la capital, sino que está generalizado en el resto de la provincia. En la inmobiliaria Teogenes, de Tarancón, advierten de que Hacienda, al revisar la declaración de la renta, en ocasiones reclama a los compradores el 9 por ciento del dinero que por el piso han pagado de menos con respecto al valor que el Ministerio había calculado. Es decir, que si uno adquiere un piso valorado en 120.000 euros por en torno a 40.000, a la hora de pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), afrontará el 9 por ciento de la cantidad aportada, lo que vendrían a ser 3.600 euros, pero Hacienda le podría reclamar otros 7.200 euros, correspondientes al 9 por ciento del valor tasado que no se ha pagado, una petición ante la que no obstante puede reclamar. “El problema es que el valor de Hacienda no es real, hoy no se vende si no es muy barato”, señalan en esta inmobiliaria taranconera.

PISOS “DE MEDIO PELO”Fruto de la todavía renqueante situación económica, aunque entre las en torno a 30.000 viviendas que conforman el parqué inmobiliario de la capital hay precios de todo tipo, que van de los 10.000 euros hasta los 280.000, hoy en día los que más salida tienen son los que tiran a económicos, por entre 50.000 y 80.000 euros en zonas próximas al centro como el Paseo de San Antonio, Diego Jiménez, Camino Cañete o General Fanjul. En general, son viviendas de tres habitaciones pero sin ascensor, necesitadas de una reforma no obstante no demasiado costosa. Y que sus demandantes no las quieren tanto para vivir sino con vistas a alquilarlas por entre 400 y 450 euros al mes.

“Hay mucha gente, sobre todo de los pueblos, que prefiere invertir en este tipo de pisos, para después sacarse algo del alquiler, que siempre será más de lo que les dan por tener su dinero en el banco. Pero buscan que sean económicos y por ejemplo recientemente vendimos un piso cuyo valor catastral rondaba los 50.000 euros por en torno a 30.000”, señala Begoña Belmar, de la inmobiliaria Dúplex.

En otra inmobiliaria de la capital han puesto un nombre irónico a este tipo de viviendas: “los pisos de medio pelo”. Reciben este calificativo porque no son ninguna maravilla, pero sí habitables, y el objetivo de sus demandantes, como ya se ha dicho, es sacarles algo de rentabilidad a través de su alquiler.

Esta práctica, no obstante, no es nueva. Pedro Romero Sequí considera que ha sido “tradicionalmente el plan de pensiones de los autónomos conquenses”. Lo que sí considera más novedad es la creciente demanda de pisos en el Casco Antiguo con vistas a ofertarlos como apartamentos turísticos, dado el auge que el sector turístico está teniendo en los últimos meses. En cuanto a precios, el Casco, es una zona en la que hay de todo, “desde lo más humilde a un palacete”. Hay así viviendas que se ofrecen por unos 35.000 euros, “y cosas muy majas a partir de 60.000, que con un leve retoque pueden quedar muy bien”, señala.